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martes, octubre 09, 2007

EFEMÉRIDES MUSICALES

10 de octubre de 1813. Nace en Roncole, Italia, el compositor Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, autor de algunas de las más importantes óperas, entre sus títulos destacan: La Traviata, Otelo, Pescador de perlas, y por supuesto Aida.

10 de octubre de 1856. Es inaugurado el Teatro de la Zarzuela en Madrid, España, como un espacio donde se cultiva la música del género lírico español.

10 de octubre de 1955. Nace David Lee Roth, cantante estadounidense de rock, famoso por haber sido vocalista del grupo de hard rock "Van Halen". Es también conocido como "Diamond Dave".

10 de octubre de 1976. La maestra Maria Teresa Cortinas del Riego, funda la Orquesta de Cámara de la Escuela Superior de Música de Tampico, misma que hoy conocemos como Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, primera orquesta profesional en nuestro estado.

10 de octubre de 1997. El actor Rodolfo "Mussy" Rodríguez llega a Ciudad Victoria invitado por el director teatral Carlos Valdés, con el objetivo de que el primero se integrara al elenco de "La comedia de las equivocaciones", desde ese día comienza la historia de este monillo en la capital tamaulipeca, pues es entonces cuando decide quedarse a radicar por esos lares
.

lunes, octubre 08, 2007

OK, HABLARÉ DE OTRA COSA

Ya se quejaron de que últimamente me la paso hablando de Tampico, diciendo que es la mamada, que ser jaibo es un lujo etc...
Y bueno, que quieren, es la nostalgia que últimamente ha estado cañona, sin embargo tienen razón, no sólo debo estar hablando de Tampico, por lo que mejor diré lo siguiente:
Qué cerca del cielo les tocó vivir a los pobres maderenses.

viernes, octubre 05, 2007

HUAPANGO DEDICADO

Tampico, me inspiras puerto
a dar rienda al corazón,
soltar amarras al viento,
darle gusto a mi canción.

Tampico, es tu algaravía
torrente de fiesta y son,
hermosa tierra huasteca
vestida de luz y sol.

Puerto querido,
joya del mar,
caliente sol tropical
bañado en agua de río.

Puerto querido,
pirata mirando al mar
que sabe que navegar
va a ser siempre su destino.

Tampico, lo tienes todo,
gente de muy buena hechura,
y entre el río y tus lagunas
tradición, magia y cultura.

Tampico, son tus mujeres
corales de agua tranquila,
nomás no las pongas bravas
porque igual que el mar, se pican.

Puerto querido,
joya del mar,
caliente sol tropical
bañado en agua de río.

Puerto querido,
pirata mirando al mar
que sabe que navegar
va a ser siempre su destino.

No me quiero despedir,
pero al viento da mi canto,
ya me di gusto al cantar
al puerto que quiero tanto.

Tus tardes en plaza de armas,
catedral me voy cantando
y aunque yo me encuentre lejos
ahi te dejo mi huapango.

sábado, septiembre 29, 2007

CHINGÓN

No es que yo sea muy chingón, lo único que pasa es que soy tampiqueño.

Tampico es la mamada.

martes, septiembre 18, 2007

PEPITO "EL TERRESTRE"

Por Aurelio Regalado.
José Calderón Torres fue su nombre completo, y en Tampico todos lo conocieron con el sobrenombre de “Pepito El Terrestre”, con lo que la fantasía podía hacernos creer que, en contraparte, existió algún Pepito de origen divino.
José Calderón fue un personaje al que sólo le bastó ser y existir para formar parte de las leyendas más extraordinarias creadas por los tampiqueños. Fue un hombre único e irrepetible como cualquiera otro y, a la vez, su naturaleza física lo diferenció aún más del resto de los mortales. Sin embargo, en la fosa número 50 del lote uno, tramo uno, del Cementerio Municipal, una tumba pintada de azul, pero gris por abandonada, es la que resguarda sus restos. Pese a esto, Pepito vive aún en el inconsciente colectivo y su biografía continúa llenándose de anécdotas –reales o falsas, qué importa- que lo inmortalizan.
José Calderón Torres nació en el puerto, en la colonia Arenal, un día no precisado de 1915, si nos atenemos al dato publicado en los diarios de que contaba con 58 años al momento de su muerte. A la edad de siete años ingresó a la escuela primaria Gabino Barreda, aunque abandonó sus estudios antes de concluir el segundo grado sin que mediara una razón aparente. Hasta poco antes de cumplir los trece, fue un niño de estatura normal. Sin embargo, a los quince ya era un mocetón con el físico de un adulto, y su fuerza equivalía a la de dos hombres. Padecía de gigantismo, una extraña anomalía caracterizada por el exceso de crecimiento. Debido a la pobreza, transformó su enfermedad en cualidad y la explotó yéndose a trabajar a los muelles como cargador y así ayudar en los gastos de la familia. Tenía tres hermanos y amaba a su madre encarecidamente; a ella dedicaba sus afanes y sus más bellos pensamientos.
En su primera jornada como estibador impresionó a todos con su descomunal fuerza al cargar sobre su espalda cuatro sacos de azúcar recién llegado de Cuba, que juntos pesaban, poco más poco menos, 150 kilos. Tenía una voz suave y dulce que contrastaba con las dimensiones de su cuerpo. A la vez poseía un espíritu noble y se conmovía fácilmente ante la adversidad de sus semejantes, razón por la cual auxiliaba con gusto a los alijadores menos fuertes. Debido a esta actitud, tuvo muchos amigos, y fuero ellos quienes le empezaron a llamar “Pepito” en tono afectuoso y sin dobleces.
A sus dieciocho, Pepito rebasaba ya los dos metros de altura. No experimentó, como es de suponerse, los placeres de la adolescencia, lo que sin duda lo hizo infeliz. A medida que su cuerpo crecía, su espíritu parecía contraerse, de tal manera que dejaba la impresión de estar habitado totalmente por la tristeza. Por alguna razón, dejó su trabajo en los muelles e ingresó al Sindicato de Trabajadores Terrestres. Ahí, su labor consistía en subir la carga a los camiones, en virtud de su imposibilidad para entrar a las bodegas. En Tampico, las puertas y los muebles de todos los recintos no estaban diseñados para su estatura. Por ello, prefería recorrer a pié la distancia de su casa a su trabajo, antes que abordar con dificultad cualquier vehículo. En las salas de cine –suponemos- forzosamente veía de pie las películas o bien desde la primera fila. Seguramente se sintió extraño, como una especie de Gulliver tratando de estar en el país de Lilliput, y muy pocos entendieron que era humano y que le molestaba no ser tratado como tal. Para él, aquellos que lo veían como un mono de circo, merecían ser hijos del gato burlón de Cheshire.
José Calderón trabajó durante más de quince años en el Sindicato de Terrestres, período durante el cual se le conoció con el sobrenombre que llevaría más allá de su muerte: Pepito El Terrestre. En 1956, ya enfermo de la pleura y probablemente con más de una hernia enquistada en su cuerpo, abandonó su trabajo de cargador. Se dedicó entonces a vender billetes de lotería y a chacharear” como a él le gustaba decir. Para entonces, medía dos metros más veinte centímetros, y las dificultades para conseguir pantalones, camisas y zapatos de su medida hubieran sido insalvables de no ser porque su madre le confeccionaba la ropa, y un viejo zapatero de los mercados, le fabricaba alpargatas especiales para sus pies planos. Indudablemente, su presencia en las calles del puerto era un espectáculo para propios y extraños.
Los viejos ahora cuentan que alguna vez los policías intentaron detener a Pepito por deambular ebrio en el centro de la ciudad, y que cuando él imaginó el malestar que causaría a su madre se resistió. Los oficiales, al parecer, lo quisieron doblegar hasta hacerlo enfurecer y el gigante, fuera de control, se deshizo de ellos y levantó la patrulla por un costado hasta volcarla. Tiempo después, en entrevista que concedió a un periodista de México (quien lo acompaña en la fotografía), Pepito aseguró que esas eran invenciones de la gente.
De lo que no hay duda, es que en toda América Latina no existía entonces ningún se humano que alcanzara su estatura. Por ello, se sabe que un extranjero lo quiso llevar a jugar basquetbol a Estado Unidos y que varios propietarios de circo le ofrecieron empleo. No aceptó ninguno de tales ofrecimientos, aunque sí accedió a las peticiones de un empresario de Guadalajara temporalmente a promocionar unas vitaminas infantiles, y en otra ocasión, aceptó el papel de réferi en una pelea de enanos. Su argumento más sentido y honesto para rechazar cualquier oferta era el de “tengo que cuidar a mi madre; no puedo dejarlasola”. Pepito El Terrestre murió el 15 de octubre de 1973, cuando había alcanzado la fabulosa estatura de dos metros más treinta y cinco centímetros. Su funeral fue singular: Debieron construir un ataúd especial y la carroza que transportó sus restos al panteón realizó el trayecto con la portezuela abierta, porque la caja mortuoria no cupo en su interior. Fue sepultado sin mayores honores, salvo el de aquellos que lo amaron sinceramente. Los periódicos publicaron escuetamente la noticia y los cronistas de la ciudad, empeñados en registrar solo la historia oficial, jamás se ocuparon de su vida.

sábado, septiembre 15, 2007

Si no eres de Tampico, esto no dice nada

Roba vacas, Bonny Boy, Pepito Terrestre, Juancho, Mocorrol, Güeris, Porvenir, Tintorera, Cascajal, Casa del pastel, Baratero, Rodante, Galaxia, El Morón, René y su hijo Cepillín, Pollo marino, Caballo Bayo, Víctor y Silvia (sombrero balanco sombrero negro) Frecky y El Superespecial de Batman.

jueves, septiembre 06, 2007

Stive Irwin

Hace unos días complió un año de fallecido "El cazador de cocodrilos",
aquí un video de su visita a Tampico para estudiar a los cocodrilos que habitan en la laguna del carpintero, situada en plena mancha urbana.

A la salud de webita.

http://www.youtube.com/watch?v=6aGbAbXkHWM

lunes, noviembre 06, 2006

Galería de letras tampiqueñas

Espacio de poesía tampiqueña
Yo te edito, tú meditas.

Gastón Alejandro Martínez

Clave de sol

II

Cuando dos como nosotros se aman
durante mucho tiempo,
existen palabras, frases o gestos,
llaves mágicas
que abren una puerta o una ventana
hacia un patio que creíamos olvidado.
El patio puede ser un jardín
o un estercolero,
eso depende de la llave.

Tus palabras abrieron
una de esas ventanas.
-No daba hacia un jardín-.
Tuve que humillarme,
recorrer de nuevo un viejo dolor,
volver a ser ordinario y torpe;
mas sólo intentaba cerrarla,
te lo juro.

V

Quiero cantar
a la fragilidad del horizonte.
Allí quedó mi padre
como esqueleto de agua,
ahogado en un río sólido que baja.

Quiero cantar al jardín del verano
donde mecía mi sentimiento
aromado por los tulipanes.

No me perteneces, abuela,
soy mi padre... ¿escuchas? Me he perdido.

Quiero cantar
a la fragilidad.

ÚRSULA

V

Duele el mar quieto,
los ojos impasibles,
la canción tersa de la superficie,
el sereno tañer de las campanas,
insoportable suavidad
con que suele despedirse la vida,
tú y yo con ella,
océano de hojas pardas
desbaratándose en el bosque.

miércoles, septiembre 27, 2006

Galería de letras tampiqueñas 1

espacio de poesía tampiqueña
medito me editas

GLORIA GÓMEZ GUZMAN

Y toda la noche llovió sobre nosotros 1988 (fragmentos)

Para CARLOS MONSIVAIS
si lo quiere


II

soy de una patria desamparada
ajena

mi patria es una calle sin salida
una broma asqueante de la historia
una cólera embrutecida descargando puñetazos
contra su propio pecho

mi patria es un destino signado por un dios sin
dedos
una bandera para la causa de los canallas
una mano y esa cara alargando todo el desamparo
hasta tu culpa
un muelle donde ratas huyen en barcos
inmaculados

mi patria es un indígena ebrio en la carretera 85
una canción de josé alfredo jiménez en la rocola
de un bar mugriento
una casa de madera amenazada por el ciclón de
septiembre
un marinero acostumbrado a navegar en barcos
que naufragan

mi patria es un cachorro de leopardo en la jaula
razonable
un edificio del que nadie sale ileso
unos ojos de mirar rompiendo un cuerpo
las huellas de la infamia que esos ojos no cesan de
mirarla vergüenza el desaliento el odio
la alegría animal de penetrar
con el cuerpo desnudo
en la violenta desnudez de padre océano

mi patria es un tallo desde su árbol
verde y espeso de niebla
todo el añil
un mar amanecido y rompiéndose
un almácigo de lunas solas
un piar dulcísimo de pájaro que sobrevive
una canción besada sobre el vientre de los sueños
sin futuro

inerme y rodeada por la muerte
mi patria
habla el bruto y desolado lenguaje de la espera
pero su gente ya no sueña que amanezca
porque en mi patria
la noche fue forzada a devorar al sol.

IV

y es que nunca fuimos dueños de nuestro destino
nunca probamos el sabor de absoluto que tiene la
libertad
(¿ estoy hablando de mi patria?)
(¿estoy hablando de mi?)
cuántos ejércitos vinieron a sitiarnos
cuántas vidas destinamos sólo a la resistencia
(estoy hablando del pasado)
(estoy hablando del presente)
mirad la salud de nuestros muertos
contemplad la devastación y la ruina
(estoy hablando a los que viven)

V

óxido sobre obsidiana
que ayer no sea otra vez la huída

óxido sobre obsidiana
que en nosotros sea posible al espíritu sostener
su soledad y la nuestra

óxido sobre obsidiana
que una recia andanada de arcoiris caiga en toda
nuestra noche


EL MALDITO POETA

Soneto (1989)

Para L I

Como un hachazo me cayó la sombra.
Como un hachazo al tiempo de quererte.
Qué dolor en la sangre y en la suerte,
y que asombrosa oscuridad me asombra.

Qué dura voz la que mi nombre nombra.
¿que caracol de ébano la advierte?
mis abejas de sol no hay quien despierte.
Déjame, amor, acariciar tu sombra.

Deja que me alimente de tu alimento
con la sangre apretada al sentimiento
y tus manos quebrando mi tormenta.

Deja que vaya a cosechar ceniza,
que en mis campos la luz muere de prisa,
con una prisa pálida y hambrienta.


JUAN JESÚS AGULAR

Ruinas de la memoria

¡Oh! Rumorosa y quieta cuadra
añoro, de mi regreso a casa
en días de escuela,
aquel bullicio alegre y optimista
de nuestro barrio dominguero a misa
y a la hora del Ángelus,
el campanario que alegraba el caserío
en tardes de estío...
si me parece ver a sus mujeres
que en vaporosas telas van y vienen
partiendo calle
y nuestros ojos niños
rodando con sus manos por su talle...


Olvidos (fragmento)

Escombros de un Casino en la arena
Tablas de balnearios salitrosas en la memoria
Un puente de nadie iba a la mar
Regresaba a la nada
Jamás pudo llegar
Y no logró saber por qué vivía
Siempre fue lo mismo

Nunca más volverá
Como no vuelve la vida que se va
Ahora astillas
Es todo
Y nada más

El poema era otro
El recuerdo era un niño
Sus ojos veían a un ahogado
Lo devolvía la mar sin más
Arrojó aquel cuerpo debajo de una tarde
Jugaba a buscar tesoros en la playa
Donde hoy entierra lágrimas

Cuando el océano se alejó
Después de la resaca
El desierto.
Resurrección de atribulados que no pudo tragarse.
Sí. El poema era otro.