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viernes, marzo 20, 2009

LUZ Y SOMBRA DEL ANTI-TEATRO

Primera entrega

¿QUÉ ES LA VANGUARDIA?

¿Qué es la vanguardia? Vanguardia; he aquí una palabra de metáfora militar que, según el diccionario "Sopena", significa: "Fuerza armada, que va delante del cuerpo principal... A la vanguardia, a la cabeza, en el punto más avanzado, delante de todos los demás", palabra que aplica desde hace unas décadas a las artes, hemos tomado la mala costumbre de darle, o bien un significado demasiado estrecho, o demasiado amplio, o simplemente usarla sin ton ni son, como lo hacemos con las expresiones "Psico", "acá", y tantas otras que constantemente surgen y anegan el mercado de consumo lingüístico.

¿Qué es la vanguardia? Pedro Barceló, en su introducción al "Teatro de vanguardia" (edición Aguilar) le da la interpretación siguiente: "La del teatro que siempre, de manera constante y persistente, pugna por buscar nuevas salidas, derroteros nuevos y que halla una manifestación cuantitativa y paralela en el tiempo a partir de 1950."

Ciertamente, se llegó a llamar de manera más concreta "Teatro de vanguardia" al movimiento teatral renovador en Francia, que con el tiempo se fue desglosando bajo las designaciones de "El teatro del absurdo", el "Anti-Teatro" y bajo la designación colectiva que eligió Geneviéve Serreau para un libro sobre el mismo tema: "Nouveau-théatre", es decir, "Teatro Nuevo".

Vanguardia, palabra ambigua, como el campo que trata de designar, intemporal, contribuye desde hace años, a los peores engaños del lenguaje, a los más tenaces equívocos. Parece haber estado de moda en tiempos de Baudelaire, que se burlaba de ella. Es un término que "Kafka no hubiera pronunciado jamás, ni tampoco Proust, Faulkner, Brecht o Beckett". (Citado según el libro de Geneviéve Serreau Nouveau-théatre.)

En realidad nada más absurdo que designar --ya que no se puede considerar-- como teatro de "vanguardia" a una determinada tendencia. Teatro de vanguardia, arte de vanguardia, siempre ha existido, desde que el mundo es mundo. Renovación, innovación o revolución, destrucción de viejas formas para reemplazarlas con nuevas o que una generación cree, o supone nuevas. Porque todas las vanguardias de ayer, son hoy retaguardias, y las de hoy, serán retaguardias mañana. Decía de Picasso un joven pintor: "A mi, este vejestorio ya no me interesa." Tal es el destino de todas las revoluciones, artísticas o no, de todas las audacias: envejecen. O bien, se tornan clásicas con el tiempo, si tienen auténticos valores, o bien, se pierden en el tiempo si sus valores fueron simplemente los de una llamarada de petate, un oropel de falso brillo.

Las vanguardias siempre han existido. Fue vanguardista Eurípides en comparación con Sófocles, y éste comparado con Esquilo. Fue un rebelde Cornielle, que se alzó contra las leyes de la academia de su tiempo. Fueron renovadores los escritores de la época isabelina, quienes los primeros, crearon la auténtica tragedia histórica inspirándose en las crónicas, en lugar de la mitología. Y, sobre todo, ¿quienes más rebeldes que los románticos que arrasaron con todas las leyes del clasisismo? Cuando se presentó Hernani, de Victor Hugo, en 1830, un crítico del antiguo régimen, un aristócrata, el Baron Vinnet, escribió: "Si en la época del buen gusto, se hubiese presentado semejante tejido de absurdos, de tonterías, de ineptitudes, y de imposibles, todos los silbatos de París se hubieran desatado, desencadenado..." Nos parece escuchar algunos críticos hogareños al aparecer por primera vez en México Ionesco, Beckett, Alexandro Jodorowsky o Julio Castillo.

Pero, si nos referimos al movimiento específico denominado "Teatro de vanguardia" que abarca autores como Ionesco, Beckett, Genet, Adamov, Shehadé, Arrabal, Boris Vian, Gunter Grass, y numerosos dramaturgos de menos cuantía, éste nació en 1950, en la orilla izquierda del Sena, en teatros laboratorios, cuyo punto de partida fue La cantante calva, primera obra de Ionesco, estrenada en París el 11 de mayo de 1950. Este teatro de vanguardia, Ionesco lo definió como "...un teatro al margen del oficial, que parece tener por su expresividad y su búsqueda, por su dificultad, una exigencia superior... El arte verdadero llamado de vanguardia o revolucionario es aquel que se opone audazmente a su tiempo, revelándose como inactual. En su anhelo de ser inactual, encuentra ese fondo común universal... y, siendo universal, puede ser considerado como clásico..."

Según se puede deducir, Ionesco, a la teoría positivista (y marxista) de que el arte es expresión de su tiempo, enfrenta a la de arte en oposición a su tiempo,, la de arte inactual. En otra parte, para analizar la palabra revolucionario según se usa, dice lo siguiente: "El realismo... se halla más allá de la realidad. La constriñe, la atenúa, la falsea, no toma en cuenta nuestros anhelos y obsesiones fundamentales; el amor, la muerte, el asombro... Nuestra verdad está en nuestros sueños, en la imaginación... Revolucionario es el soñador, el pensador, el sabio; es él quien intenta cambiar el mundo..."

Mas, ¿El representante del arte vanguardista, es siempre un revolucionario, o a menudo --más que a menudo-- simplemente un revoltoso? ¿Es siempre inactual, o al contrario, se pone con frecuencia al último grito de la actualidad? ¿Es siempre moderno, o sólo a la moda?

Por otra parte, Antonin Artaud, es uno de los precursores de la vanguardia actual, de quien los vanguardistas se consideran herederos, escribió en 1933: "Queremos hacer del teatro una realidad en que se pueda creer y que tenga para el corazón y los sentidos esa especie de dentellada concreta que lleva consigo toda sensación de verdad." La verdad a la que se refiere Artaud es una completamente distinta a la verdad que persiguen los realistas. Para un materialista, la verdad es el objeto que existe, que él puede ver, tocar; para el idealista, la verdad es la que él imagina. De ahí, dos verdades en completa oposición. Eso nos prueba cuan pobre vehículo del pensamiento es la palabra, y cuanta razón tiene Ionesco de burlarse del lenguaje.

Una explicación de la verdad perseguida por los vanguardistas, la pueden dar tal vez las palabras escritas por Nathalie Sarraute, una de los jefes de fila de "Nouveau Roman".

"Me parece que existen para los escritores dos clases de realidades: existe en primer término, la realidad en la que vive, la que todo el mundo ve, que es posible percibir desde el primer golpe de vista, una realidad que cualquiera puede ver, si se encuentra ante ella, una realidad conocida o susceptible de serlo fácilmente: Una realidad que ya fue estudiada, reproducida, expresada múltiples veces en forma desde mucho tiempo conocida y utilizada.

"Esta realidad pertenece al dominio del periodista, resalta en el documento y el reportaje. No pertenece al dominio al que entrega sus fuerzas creadoras el novelista. La realidad del novelista es la que aun permanece desconocida, la que aun es invisible y por lo mismo no puede expresarse en formas ya utilizadas y conocidas, y que exige la creación de nuevos modos de expresión, de nuevas formas. Paul Klee escribió: 'El arte no restituye lo visible, sino que vuelve visible.'

"Lo invisible que el arte torna visible, ¿qué es? Es algo muy difícil de expresar, de definir. Es algo hecho de elementos dispares, que adivinamos, que presentimos muy vagamente, de elementos amorfos que yacen privados de existencia, recubiertos por el velo espeso de lo visible, de lo ya conocido, de lo ya expresado. Estos elementos, el artista los desprende, los reune, los construye en un modelo, que es la obra misma..."

Todos los conceptos vertidos por Nathalie Serraute, acerca de la "Novela Nueva", los podemos aplicar, tanto en conjunto como separadamente, a cada representante del "Anti-teatro". Mas, si bien se mira esas realidades de las que habla la autora francesa, no son tan misteriosas, ni yacen tan profundamente enterradas en los bajos fondos de las realidades conocidas. Más bien las realidades empleadas por la vanguardia son cotidianas, cubiertas por el espeso velo de un lenguaje hermético y misterioso.

El "Nuevo Realismo" que reivindica el "Teatro Nuevo", más que a la novedad de sus verdades, se puede referir a la novedad de sus expresiones, a la novedad de su lenguaje.

En cuanto a la aseveración ionesquiana de "vanguardia igual a clasisismo", no es tan paradojal como parece. Ya lo hemos dicho con anterioridad. Todas las vanguardias se transforman en retaguardias, o lo que viene a ser lo mismo, en clásicos si tiene valores eternos, permanentes, o dicho en otras palabras, todos los clasisismos, en su tiempo fueron vanguardias.

Hoy, es aun prematuro aseverar si la vanguardia actual es o será aceptada como un clásico, si permanecerá en el campo de lo eterno, aunque ya traspasó el límite de lo rebelde y se transformó en oficial. Hoy, a muchos años de su aparición, es aun prematuro decir si la vanguardia actual ha traspasado ya los límites de lo efímero o es sólo un camino de transición hacia nuevas búsquedas.

Otra aseveración de la "vanguardia" actual es la de que "Teatro y cine tienen la función concreta de molestar al público, hasta lograr una experiencia verdaderamente dolorosa..." Este concepto a su vez, dio lugar a una modalidad teatral llamada "Teatro de la crueldad" y aquí nos volvemos a encontrar con unas graves fallas. En lugar de molestar al público por el tema, por los hechos, por el conflicto, es decir, por el contenido de la obra, se le molesta deliberada y gratuitamente por la manera de presentar un hecho que al público a menudo no le importa en absoluto. Es decir, si queremos indignar al público,es por algo concreto, indignarlo ante la guerra, por las injusticias, las crueldades, las actitudes inhumanas de la gente y de las sociedades existentes, por la soledad del hombre, por su incomunicación; pues, en lugar de esto, los indignamos contra una manera de hablar tan incomprensiva que deja sentir a cada asistente en la sala que es un imbécil. De esta manera transformamos a cada espectador en enemigo del teatro que está viendo, y más aun, le estamos demostrando que este teatro es su enemigo ya que lo considera un estúpido y se está burlando de él.

Pero hay algo peor: el "Teatro de la crueldad" ha transformado la crueldad en un sistema estético y en lugar de despertar la indignación contra la crueldad de un estado de cosas, de un estado de alma, trata de despertar la admiración por la crueldad de ciertos procedimientos estéticos: por ejemplo, el de azotar a un actor semidesnudo a la vista del público hasta que se le suelte sangre de la nariz, como lo hace Grotowsky. Es una cosa extraña, nos reímos de los métodos naturalistas de un Stanislavsky o de un Antonine, en cambio nos relamemos ante los excesos naturalistas de un Grotowsky o de una película como La escalera que despierta en nosotros los peores instintos sádicos y morbosos.

Otra tendencia que encontramos más o menos generalizada en el "Teatro de Vanguardia" --aunque se llega a la conclusión de que cada autor de esta tendencia es un mundo aparte-- es la inclinación al "humor negro", lo que muy a menudo se explica. Dürrenmatt, que personalmente no pertenece al "Teatro del Absurdo", aunque su teatro no deja de ser también de vanguardia, ha dicho en su libro Problemas Teatrales: "Ya sólo puede con nosotros la risa... la comedia." Quizá la palabra comedia sea excesiva, pero risa, una risa dolorosa, cruel, negra, ésa es la palabra más apropiada, o bien comedia caricaturesca, que ridiculiza, deforma, destroza y desmorona todo a golpes de risa cruel, a golpes de humor negro, ya que sólo la comedia de las víctimas, una trágica comedia de un submundo de la víctimas puede crecer como un hongo parasitario sobre las ruinas de nuestro mundo destrozado y renaciente constantemente de las cenizas, del siglo XX.

Más aun, para reír la vanguardia se ha inspirado en la comedia de los cómicos de la pantalla tales como Chaplin, los Hermanos Marx o Buster Keaton, y en lugar de emplear a esos personajes, con el "non-sense" de su lenguaje, con sus incongruencias e infortunios físicos, para crear historias ligeras, con cierto modo inocentes, la vanguardia los emplea en crear narraciones teatrales cargadas de dramaticidad, y hasta de sentido trágico.

Dürrenmatt adjudica el hecho de que "Ya sólo puede con nosotros la comedia..." de que ya no podemos alcanzar la tragedia en el escenario, porque "los supuestos de la tragedia son culpa, penuria, clara visión y responsabilidad..." Es decir que la tragedia exige al héroe la exaltación individual del personaje, en cambio, continúa Dürrenmatt: "En el atolondramiento de nuestro siglo, en esa liquidación de la raza blanca, no hay más culpables, ni más responsables... Nadie tiene la culpa y nadie lo ha querido... Estamos demasiado colectivamente sumidos en los pecados de nuestros padres y nuestros abuelos... El Estado moderno se ha vuelto inabarcable, burocrático y anónimo... Las grandes acciones de Estado de hoy, son tardíos juegos de sátiros que siguen a las tragedias que se han desarrollado calladamente... Faltan los representantes verdaderos y los héroes trágicos no tienen nombre..." "La tragedia presupone un mundo formado. La comedia presupone un mundo informe en cierne, en estado de liar los bártulos, como el nuestro..."
Ciertamente, para la creación de la tragedia falta el elemento primordial, en héroe y en su lugar, nuestra ha creado el submundo de las víctimas. Pero hay un elemento más que dificulta la creación dramática en nuestro tiempo, es --creo-- la exacerbante intencidad de los acontesimientos, verbi gracia, para reflejar la tragedia infinita de la última guerra, se hace necesario llegar a tales extremos, a tales demostraciones de horrores y brutalidades, a tales desmanes, que se arriesga caer en la caricatura, en el melodrama, en el gran guiñol. se corre el peligro de inhibir y exasperar cualquier sensibilidad. Por lo mismo, se trata de llegar al drama por intermedio de la comedia, se trata de representar la tragedia de la era moderna por medio de símbolos; se trata de reír, para no llorar a gritos, para no llorar hasta los aullidos.
Otra de las tendencias de la vanguardia es el juego, el rito, que sobre todo encontramos en Genet, en Arrabal y también en el relevo, Como Lilian Atlan o To Stoppard, el teatro dentro del teatro. Esa tendencia a lo ritual, a considerar el teatro como un rito ha encontrado otras tendencias en la actualidad, como la que consiste en la reunión de un grupo de actores en la escena, que a la vista del público empieza a improvisar sus actuaciones, caen en trance, al estilo de las ceremonias vudú; gritan, se retuercen, se vuelven histéricos, gritan reclamaciones políticas, se arrancan la ropa, pronuncian discursos innovadores, o que ellos creen innovadores. Todo ello, ni desde el punto de vista mesiánico, ni desde el punto de vista artístico tiene importancia alguna. Después de dos o tres improvisaciones semejantes, el juego se repite hasta el aburrimiento, hasta el cansancio y la monotonía. El arte es forzosamente disciplina y no improvisación.
En resumen:
1.- Teatro de vanguardia, del absurdo, o Nouveau Théatre, es un movimiento teatral renovador que nació en Francia, en la orilla izquierda del Sena, en teatros laboratorios, hace muchos años y su primera manifestación fue el estreno de La cantante calva, la primera obra de Ionesco, estrenada el 11 de mayo de 1950.
2.- Este teatro se propone --según anotaciones del mismo Ionesco-- la oposición a su tiempo,enfrentando a la teoría positivista y marxista de "Teatro expresión de su tiempo"
3.- Teatro que expresa verdades universales, es decir, eternas.
4.- Tiende a molestar, a irritar, a indignar al público. Es decir, lo transforma en enemigo.
5.- Tiende al humor negro.
6.- Tiende a transformar al espectáculo en un rito, en una ceremonia ritual, lo que encontramos con frecuencia en Genet.
7.- El Teatro del Absurdo, aunque ninguno de sus componentes sea filósofo, no obstante se inspira en la filosofía de Sartre y en la visión del mundo de Kafka.
8.- El teatro de vanguardia trata de acabar con la psicología, que según Artaud: "se encarniza en reducir lo desconocido a lo conocido"
9.- Otra de sus tendencias es: "Acabar con los encajes del diálogo, y de la intriga"
Según estas teorías, pareciera que la vanguardia no sólo trata de acabar con el teatro oficial, sino con el teatro en general. Podría decirse de este teatro lo que se puede aseverar de la Nueva Novela, que en lugar de buscar un acuerdo entre todos sus componentes, un acuerdo imposible, ha demostrado sobre todo el deseo común de destrozar las estructuras de la ficción tradicional, del teatro tradicional, denunciándolas como "ilusiones teatrales", contra las que empezó a alzarse Brecht, pero sin llegar a los extremos del Anti-Teatro

domingo, agosto 24, 2008

UNA DE NAVIDAD

Javier Velazco
transcripción: LAMP.

Merry Christmas, Mister Himmler

Existen cuando menos dos visiones disidentes en torno a los rituales navideños: la del pino y la del pavo. Crucificado entre flamas eléctricas incandescentes, sus ramas día a día vencidas por el peso de la multitud de adornos agobiantes, el pino navideño es incapaz de comprender la utilidad presunta de su martirio. De ahí que, ya en enero, se le mire agonizar en los tiraderos de basura con el rictus estupefacto de quien murió por nada. Por su parte, el pavito comprende plenamente el móvil de su exterminio -sobre todo desde el aciago día en que atisbó a sus amos eructando a Mamá-, pero ello no le ayuda a convenir con el ritual macabro por el cual una fraternal pandilla de asesinos brinda y se felicita en nombre de los más nobles sentimientos, mientras su mutilado cadáver yace entre tenedores y cuchillos que se fingen ingenuos.

Al calor de su rozagante agonía, el pino navideño envidia a esas secoyas corpulentas que terminan sus días convertidas en Obras completas de Dostoievski, o aquellos dignos robles cuyo cuerpo es empleado para construir cabañas en el bosque, y hasta a los pobres palos rasurados que arden sobre las llamas de una hoguera. Cualquier fatalidad, opina nuestro pino, es preferible a continuar muriéndose como un bufón enmudecido. No es pues, de extrañar que en la escala de valores morales de los árboles hasta los mismos pájaros carpinteros ocupen un lugar superior a las personas.
¿Qué habría dicho Jesús Nazareno, de oficio carpintero, de saber que millones de colegas sufrirían desbasto y encarecimiento de materia prima por causa de incontables árboles destinados a celebrar Su cumpleaños? ¿Cuál sería Su opinión al comprobar que la base de cada uno de esos pinos navideños es una sintomática cruz, con sus correspondientes clavos? En este punto el pino entra en consideraciones políticas concernientes a sus más elementales derechos botánicos, por lo que vale más prestar oídos a las precisiones del pavo.

Libre de la espectacularidad que trae una crucifixión intensamente iluminada, el pavo considera que su puntual degüello guarda una relación de causa-efecto con las zonas más oscuras del alma humana, mismas que permanecen convenientemente guarecidas durante las festividades decembrinas. Pues pasa que mientras al pino navideño se le inmola en la sala de la casa, donde tarde o temprano habrá un sensato que tenga la delicadeza de comprar algún pino artificial, la sangre del pavito se derrama en la negrura de cualquier patio pringoso, lejos de los ojitos angelicales de esos niños que contentos repiten: Pollito-chicken, gallina-hen.

Se sabe que en algunos patíbulos nazis había facilidades tan humanitarias como la providencial botella de cognac, que permitía sobrellevar el trago amargo. Pues evidentemente el coñaquito no era para el condenado, sino para el verdugo, que tendía a estresarse después de un cierto número de ahorcados. Tratándose de pavos, hay verdugos que gustan de bañar el cadáver en cognac, acaso para adormecer las culpas de los comensales. Sólo que en Navidad no experimentan culpas ni quienes las celebran en la cárcel, puesto que la festividad en sí crea un halo de sublimada inocencia que nos da membresía en el bando de los buenos. A esta exquisita forma de anestesia, la llamamos espíritu navideño: una suerte de tregua con los íntimos monstruos, que de un instante a otro nos conceden lo que al pavo le niegan: esa noche de paz a cuyo término vendrá Papá Noel a surtir los pedidos de la estación. ¿Qué podría pedirle un pavo a Santa Claus? Hasta donde se sabe, toda las cartas de los guajolotes coinciden en la misma vieja petición: piedad.

Decidido a llegar al huacal del problema, el pavo profundiza en la naturaleza de los regalos navideños, cuya función, nos dice, no es otra que olvidar el crimen cometido, para así perpetuar el ritual sanguinario. A partir de este punto, sus teorías adolecen de un bolchevismo avícola que resta seriedad a sus reclamos. Todas esas ideas extravagantes según las cuales una sola pluma vale más que mil manos, o aquella que sostiene que el Espíritu Santo, no es paloma, sino guajolote, no hacen más que dar alas al verdugo.

En diciembre cuando el año está a punto de morir los humanos empalan a un humano de verdad y degüellan a un pavo de carne, huesos y plumas; pero llegando enero comienzan el nuevo año con los buenos propósitos que los llevan a introducir niños de plástico en la tradicional Rosca de Reyes. Y ya el 2 de febrero abundan quienes llevan a sus animalitos a bendecir, aún si esa misma noche los van a convertir en tamales.

Por todo lo anterior tanto el pavo como el pino han sido convenientemente silenciados por los coros de villancicos navideños que todo el día escapan de las bocinas del supermercado. Tal como empleados y cajeras lo reconocen en privado, los villancicos suenan para acallar las quejas de los pinos, amén de ser completamente inaudibles los estremecedores lamentos de las almas de los pavos. Una vez que la víctima es llevada a las afueras del super, los gritos de los niños se encargan de suplir el trabajo de los villancicos. ¿Por qué gritan los niños? En este punto tanto el pino como el pavo están de acuerdo: los niños gritan de pura alegría pues se saben a salvo de acabar en la rosca donde antiguamente, cuando las cosas aún se hacían a conciencia, morían sofocados entre el migajón.

martes, julio 29, 2008

CULTURA EN TAMAULIPAS

Este videito muestra una pequeñísima parte de nuestra triste y dolorosa realidad.


miércoles, diciembre 05, 2007

NO SÉ QUÉ PEDO

He recibido un texto que me ha dejado algo, qué digo algo, muy inquieto. No sé qué pensar al respecto, no sé si lo entendí del todo bien o no y lo más grave es que hoy tengo que hablar de él con la persona que me lo dio y no sé si quedaré como un pendejo o como alguien que descifró muy bien lo que ese texto quiere decir.
Lo que si sé, es que me muero de sueño y que en este preciso momento me voy a dormir.
Hoy, 5 de diciembre de 2007, cumple 37 años de etílica existencia mi hermana Lorena Illoldi, y este valle de lágrimas cumple 215 años sin la presencia de Johanes Crisostomus Teophilus Amadeus Mozart Pertl, dueño de la música.

domingo, diciembre 02, 2007

SONETO DE LA DULCE QUEJA

No me dejes perder la maravilla
de tus ojos de estatua, ni el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo miedo de ser en esta orilla
tronco sin ramas y, lo que más siento,
es no tener la flor, pulpa o arcilla
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

viernes, noviembre 30, 2007

UNA FOTO

Sus labios, otrora delgados y frágiles,
están inyectados,
inflamados por la pasión del beso lascivo.

El cabello muy negro y revuelto,
delata los restos de una batalla furiosa.

Su cuello, su pecho desnudo y sus ojos
son manifiesto del más magnífico cansancio.


Su mirada, la de la reina de la libido
tras recibir el más húmedo y lácteo tributo
de su fiel subdito.

Y como fondo,
el traidor,
el delator color mostaza
del tapiz de mi sofá.

miércoles, noviembre 21, 2007

YA LO DIJO SILVIO

Si yo fuera 10 años más joven que feliz,
y más descamisado el modo de decir...

Con savia de su cuerpo quemaría los templos
para que los cobardes tomaran ejemplos.

lunes, noviembre 12, 2007

EROTISMO CONGÉNITO

Ella- (jadeante) Ya me voy...

Él- (besando su cuello) No, quédate conmigo un poco más...

Ella- Eres tan delicioso, que no puedo decir que no... dime, ¿por qué te gusto? ¿qué te gusta de mi?

Él- Me gustas tú, pero me facina tu inteligencia...

Ella- ¿En verdad? y que quieres hacer...

Él, fumando grandes bocanadas al maravilloso cigarro postcoito, se queda mudo, pensando, sólo pensando lo que debiera decir:

Quiero decirte, por ejemplo, que me exaltan tu cuello y tus pies desnudos,
tus erectos senos,
que me siento infeliz si yo no puedo pasear mis labios por tu piel de hoguera.

Y, por ejemplo, también puedo decirte que no sólo el silencio desde los labios,
cuando nos miramos a las bocas, tírase desde mí sobre tus ojos para hablarte de amor...

Mucho más: puedo hacerte que exasperes tu rocío sexual sobre mis ansias,
y que dejes caer sobre mis manos el frágil palpitar de tu cintura...

Y mucho más aún que todo esto, avanzando más allá del conformismo,
he de hacerte sentir lo que se tienta en tus noches de anhelo solitario.

Quiero hacerte correr por los caminos donde se siembran los más rojos lirios
-aquellos en la plétora del beso, sobre tu negro rosedal lascivo-

Y no te he dicho todo, aún me faltan decenas y decenas de momentos
de los que ignoras en mis largos dedos, que desconoces de mis labios,
y que habrán de posarse en tu cuello y sobre tu sexo.

Sí, amor, pardo femenino, color de arena, he descubierto en ti fuego de noches
donde se queman todos los inciensos, mirras de tus deseos reprimidos,
humo de tu morder insatisfecho...

Pero aún no concluyo.

A ti, mujer, quizá en el amor te hayan mostrado la locura mínima, quienes te dieron tus primeros pasos,
pero yo he de darte milenios infernales, serenidad tirada en estos brazos,
día a día, minuto tras minuto,
furor de hombre y la pureza extrema de una lujuria de colosales frutos.